El problema es que olvidamos el dolor.

¿Cuál fue el último libro que leíste? ¿Recuerdas la trama? ¿Recuerdas qué fue lo que más te gustó? Yo olvido las historias con facilidad, olvido los personajes y los desenlaces. Hoy no sabría contar a detalle de qué tratan mis libros favoritos.

Pienso que en los libros no importa la historia escrita en sus páginas, si no la historia que tocó en ti, la historia que empiezas a escribir a partir de lo que leíste.

También olvido las películas. Yo soy de las que se puede emocionar y sorprender varias veces cuando algo importante va a pasar en una película que ya vi. Llamémoslo suerte o distracción con memoria selectiva. Admiro a la gente que memoriza diálogos de una película, por ejemplo. Eso difícilmente me sucederá.

Y con los maratones, ocurre algo parecido.

De los tres maratones que he corrido, hoy sólo recuerdo un poco de la “trama”, no recuerdo el dolor, ni los diálogos internos que me hacían pensar que estaba loca por correr tanto. Sólo recuerdo los escenarios y los sonidos, tal vez por eso me gusta tomar fotos cuando corro, por eso me gusta escribir y compartir lo que veo y lo que siento en alguna carrera. Olvidar libros y películas me parecía “normal”, ¿pero olvidar la friega del maratón? Afortunadamente, la ciencia – y la evolución – me respalda. Ahora le cuento porqué.

Está comprobado científicamente que cuando terminas de correr por un periodo largo, la euforia del logro se guarda en el cuerpo, pero el dolor – si es que hubo – se recuerda como algo vago, completamente soportable.

En una investigación realizada (2015) por el Instituto de Psicología de la Universidad Jaguelónica en Polonia se analizó la memoria del dolor causada por correr y los factores que impactan en ella. El hallazgo más importante: el maratón es mucho más doloroso de lo que los corredores recuerdan.

En el estudio, 62 corredores de maratón fueron entrevistados inmediatamente después la competencia, y se les pidió que calificaran la intensidad y lo desagradable de su dolor. Unos meses después se les entrevistó de nuevo para evaluar lo mismo. Algunos evaluaron a tres meses de distancia de la competencia, otros seis meses más tarde. Sin importar el tiempo que pasó, todos los corredores reportaron mucho menos dolor del que habían declarado inicialmente. El promedio de dolor al cruzar la meta fue de 5.5 en escala de 0 a 10, mientras que meses más tarde resultó entre 0 y 3.

Según los investigadores, la amnesia selectiva asociada a correr maratones podría tener una base evolutiva, ya que los primeros seres humanos corrían para sobrevivir y pueden haber necesitado ignorar el dolor para seguir vivos.

Si al cruzar la meta el cerebro guarda sólo la información de gloria, esto explica porqué la gente corre maratones una y otra vez, a pesar de la posible tortura. Así que si lo que usted quiere es vencer el miedo a correr un primer maratón, no se preocupe, si siente dolor, se le olvidará.

¿Cuál es su próximo maratón? Si no ha tenido amnesia de dolor y no tiene maratón en puerta, cuénteme entonces cuál es su próximo libro.

7 Respuestas a “El problema es que olvidamos el dolor.

    • Hola, Xandra. La Glutamina es un aminoácido esencial para el cuerpo y se puede encontrar en diversos alimentos. Pienso que tomarlo como un suplemento debe ser sólo si un profesional te lo recomienda, en función del tipo de entrenamiento que hagas. Te sugiero consultar con un nutriólogo 🙂

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  1. Voy a correr Miami 2017. Sera mi tercera maraton. La cuenta regresiva la inicie a los 47, con la finalidad de lograr la meta de correr al menos 3 completas al llegar a los 50 años.
    De recordar el dolor que me causo mi primera media, no hubiese corrido ni la segunda ni la tercera media maraton. Y luego de correr la primera y pensar incesantemente “que hago aqui” solo se que hoy me alegro de haberme inscrito para mi tercera Full Maraton.
    Por que ? … PORQUE PUEDO !

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  2. Voy a celebrar mi cumpleaños 40 en el maratón de Miami en enero del 2017, es la fecha de mi cuemplaños y creo que si, tengo amnesia, porque ahora que lo pienso, porque no festejarlo con un cabrito, una carne asada y unas frías y refrescantes cervezas, jajajajaja, un saludo.

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