Dando la vuelta al mundo en bicicleta.

Me sigue sorprendiendo la gente que se dedica a existir, así nada más. Los que respiran, sonríen y caminan sin preocupación por nada. Admiro a quien no tiene metas fijas y vive feliz, quien no tiene ganas de llegar a ningún lado, quien no tiene prisa. No es quien no tiene sueños, es quien no se enajena con la ambición. ¿No se te antoja tener un día sin prisa alguna o un día de viajar sin instrucciones, sin una lista los lugares que se deben visitar? Viajar sin saber nada del destino al que vas, sin expectativas, sin itinerario, sin tener que despertarte temprano para aprovechar el día. Admiro a quien no pierde la capacidad de sorprenderse y al mismo tiempo se mantiene ecuánime ante una catástrofe o una maravilla. Admiro a quien no enseña, a quien aprende y se equivoca todo el tiempo y celebra la equivocación. Hoy me encontré con la historia de un payaso que lleva casi 9 años recorriendo el mundo, viviendo en su bicicleta. “No se trata de dar la vuelta al mundo, sino de dar la vuelta por el mundo”, que es muy diferente, según dice él. La diferencia es que no es con la intención de batir ningún record o llegar a muchos países, sino de vivir la realidad desde cada país y dejar algo a cambio, dejar una sonrisa. Álvaro Niel, es un payaso profesional de origen español, que hace espectáculos gratuitos para la gente más humilde, para enfermos en hospitales, en orfanatos, prisiones. En los últimos 10 años ha hecho cientos de espectáculos en 82 países, recorriendo más de 140 mil kilómetros en bicicleta. En su página web cuenta: “Yo no renuncié a un empleo fijo para hacer este viaje por una discusión con mi novia (bueno ahora ya ex novia) ni por haber leído El Principito una tarde de otoño. Estoy aquí porque comprendí que el cementerio está lleno de soñadores. Yo no quiero acompañarles. Quiero que la muerte me pille con la cartera vacía y el corazón lleno de paisajes y sonrisas… Alguien dijo que no se vuela porque se tengan alas sino que las alas crecen porque se ha volado. Yo añadiría que hay que volar sin importar si tienes alas.” “No tengo un recorrido fijo y mi recorrido se va armando según los contactos que surgen. ‘Ah, tienes que ir aquí’, ‘No te puedes perder esto’, ‘Aquí podrías actuar, te organizo una charla’. Así voy, un poco errante, dejando que la bicicleta vaya trazando su propio camino, sin un GPS, o un mapa, como una orientación, no como un rumbo fijo y con el único cuidado de que los visados no caduquen.” Increíble proyecto de vida. Para saber más de él: www.biciclown.com Mi cuerpo a veces me invita a existir sin prisa, a no correr. A caminar y andar en bicicleta, y estas historias inspiran a rodar para darle una vuelta al mundo o a la manzana, da igual, a descubrir cosas nuevas, pero en bicicleta.

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