Lo que vi mientras corría el maratón de Berlín.

Ha pasado un mes desde que corrí el maratón de Berlín, fue mi tercer maratón y contrario a los dos anteriores, hoy ya tengo muchas ganas de ponerme los tenis otra vez y salir a correr. Es buena señal, no tuve cruda post-maratón como me sucedió con el primero. Un mes ha sido mucho tiempo para digerirlo, así que usted tendrá mucho que leer esta vez, porque yo tengo ganas de contarle mucho.

Vuelvo a ver las fotos y casi no puedo creer que lo hice y no porque me haya costado trabajo, sino porque a la distancia lo veo como algo sencillísimo, como cualquier otra carrerita. Corrí 42 kilómetros sonriendo, disfrutando cada paso a una velocidad que no conocía. No crean que rompí ningún récord, nomás no iba gateando. Terminé el maratón en una hora menos que la primera vez que lo hice. Qué falta de respeto de mi parte, debería de ver los 42 kilómetros con la magnitud que se merecen… pero los disfruté tanto, tantísimo, que sólo puedo recordarlos así, muy fáciles.

Me tomó un mes acabar de entender lo que pasó. Lo que vi en este maratón fue lo de menos, lo que escuché y lo que sentí fue lo verdaderamente impactante, será difícil de describir. Fue tan hermoso lo que mis oídos oyeron, que guardé la cámara. No era necesario documentar lo que veía.

Llegué al maratón después de 10 días sin poder correr por un tobillo lastimado. Mi mente me estaba traicionando, estaba triste, enojada y frustrada. Estaba casi decidida a no hacerlo, pensaba que no lo terminaría. A pesar de que había entrenado un poco más disciplinadamente que en las ocasiones anteriores, con la ayuda de un súper entrenador, pero mi mente estaba ignorando toda la preparación que había hecho y estaba apanicada.

Por arte de magia, o por puritito poder mental, el día de la carrera mi tobillo amaneció perfecto, sin dejar de mencionar que recurrí a todo tipo de curación posible: desinflamatorios, reiki a distancia, vendaje neuromuscular, yoga en francés, pomadas, parches, calcetines de compresión… a punto estuve de buscar un brujo alemán. Al fin y al cabo, todos fueron placebos mentales. Correr un maratón es 50% mental y en Berlín lo comprobé.

Desperté antes del amanecer. La emoción de levantarte para correr un maratón no se parece a nada. Esa mañana las emociones no caben en el cuerpo, es una combinación de miedo, euforia, dudas, nervios, confusión, orgullo de ti mismo, felicidad, pero sobretodo cuestionamientos sobre tu salud mental.

Recuerdo cada una de mis mañanas premaratón. Tal vez son de esos instantes que no olvidas. Recuerdo con qué pijama desperté, la cama en la que dormí, las personas que me dijeron “¡Buenos díaaaas, hoy corres un maratóooon!”. Recuerdo el desayuno premaratón, el sabor de la crema de cacahuate, los sonidos y los olores de esas horas antes de arrancar, esos minutos en los que podría decidir no hacerlo y que por alguna extraña razón simplemente la inercia me jala y estoy segura de que sucederá.

Llegué a la línea de salida después de un viaje corto en el metro de Berlín. Los vagones estaban llenos de gente que había vivido esas horas premaratón. Imaginen, 40,000 personas que dudaron de su salud mental por un momento, para luego confirmar que la locura es lo que le da sentido a su vida ese día. Hay una complicidad inexplicable entre la gente que va a correr un maratón, una comunicación sin palabras, miradas que son sólo descifrables entre corredores. Tal vez el 60% de los que estábamos ahí no hablábamos el mismo idioma, pero nos hablábamos con los ojos, con los tenis, con las sonrisas. Yo compartía todo eso con mi amiga Ariadna, con quien corrí mi segundo maratón y muchos kilómetros de entrenamiento y chisme.

El disparo de arranque fue una locura, 40,000 locos bailando, cantando, brincando, era imposible no contagiarse de la euforia. Empecé a correr, despacito, pendiente de cualquier sensación en mi tobillo… no había nada. Mi mente iba ganando, después de dos kilómetros, sabía que mi mente ganaría. Decidí no parar.

Corrí repasando en la cabeza las porras de todos los que me animaron durante los meses de entrenamiento, las palabras, los lugares. Me recordaba que SÍ había entrenado y estaba preparada. Reescuchaba los consejos de mis amigos corredores, con la filosofía de dar lo máximo, de disfrutar cada paso, me concentré en eso. Durante los primeros kilómetros mi táctica fue estar consciente de cada paso que daba, reconocer que cada vez que una de mis piernas avanzaba hacia adelante, cada medio metro, me acercaba un poco más a la meta. Y eso me fue dando mucha certidumbre de que terminaría, cada pasito me hacía más feliz. Mi segunda táctica fue sonreír. Esto es otro placebo mental, es fácil y engaña al cerebro -y por lo tanto al cuerpo- haciéndolo creer que está muy bien. Créanme, funciona.

Lo que sentí en este maratón no lo había sentido en ninguna otra carrera. La masa de gente me empujaba, era como si todos estuviéramos corriendo al mismo ritmo, como amarrados con un listón invisible. Nadie paraba, nadie bajaba la velocidad. Encima de los corredores había una nube de vapor, como la que se ve arriba del brillo en una carretera plana. Un halo de energía increíble.

Durante el recorrido hubo 80 bandas de música. Haga usted el cálculo, 80 bandas en 42 kilómetros. Los sonidos de una banda de jazz y sus trompetas apenas empezaban a difuminarse cuando ya empezaba a escuchar los tambores que aceleraban mi corazón. Es imposible escuchar tambores y no correr más rápido.

Ningún otro maratón de esta magnitud tiene más de 1000 músicos en la calle. Bandas de samba, percusiones, rock, jazz, música africana, funk, etc.

Escuché esto en el kilómetro 11.

Esto en el 33

Y esto en el 38:

Los alemanes saben hacerlo bien. Supongo que consientes de sus limitaciones en materia de euforia porrística, recurren a la música. Y no podrían ser más acertados, la música fue perfecta.

Los kilómetros se me fueron como agua, eran demasiados estímulos a todos mis sentidos. Corría cada vez más rápido, cada vez más segura de que terminaría. Me sorprendía el poder de mi mente, que me había convencido que 10 días eran suficientes para que todo mi entrenamiento no sirviera de nada. Según yo en diez días, había perdido toda la condición. No fue así, estaba más fuerte que nunca.

Tuve un pequeño momento de lamento en el kilómetro 21, donde pensé que “apenas iba a la mitad y faltaba mucho tiempo”. Entonces decidí correr más rápido, para que faltara “menos”. El lamento desapareció en segundos, mi mente estaba a mi favor. Chocaba las manos de los niños, que eran los únicos que echaban porras. Los europeos necesitan un curso de “Demuestre su apoyo a los corredores gritando”.

Crucé el kilómetro 35 pensando que ya no faltaba nada. Me encontraría con mi amiga ahí nuevamente, no la encontré, y no pude parar para esperarla, estaba endorfinada, era como si mi cuerpo se moviera solo, mis piernas se movían mecánicamente, sin pensarlo, iba en piloto automático. Ya sólo me quedaba disfrutar, ver a la gente, el paisaje, la arquitectura, escuchar, escuchar y escuchar. Me perdí en el sonido.

Llegué a la meta brincando, con los brazos arriba desde medio kilómetro antes. No lo podía creer, había sido muy fácil y muy hermoso.

No tengo registro del instante en que he decidido inscribirme a un maratón. Ese acto de locura inicial probablemente lo he hecho en un día de mucha confusión mental. Tampoco sé cuándo elegí Berlín, porqué elegir viajar tantos kilómetros para correr otros tantos, pero qué afortunado momento, ha sido la mejor carrera que he hecho y que he visto. La organización es impecable, la ciudad es perfecta para correr, los daneses que abarrotan la carrera -y las danesas, porqué no decirlo- son un agasajo a la vista, este maratón tiene el mejor casting que podría haber (si usted lo que quiere es encontrar un amor maratonista, vaya a Berlín). La altimetría es ideal, 42 kilómetros completamente planos, las piernas lo agradecen. Los litros de cerveza en la meta y el masajes a cuatro manos al rayo del sol son la mejor medalla.

Correr un maratón es un excelente pretexto para viajar, para recorrer 42 kilómetros de una ciudad, pasear y comer delicioso. En Berlín, recuperé las calorías perdidas traicionando a mi corazón pseudovegetariano con muchas muchas salchichas, kebabs y struddels de manzana… para eso se corre un maratón, ¿no?

Esto es lo que vi mientras corría 42 kilómetros por tercera vez:

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Van mis 5 minutos de fama para agradecimientos tipo Oscar:
– Gracias a Fernando Salazar por la paciencia con esta pupila necia y complicada que quería negociar CADA kilómetro a correr. Gracias por tanto apoyo y tantas porras el día de la competencia.

– Gracias a Claudia Cavia de Prophysic por hacer magia, eliminar mi fascitis y masajearme, escucharme y terapearme después de cada entrenamiento largo.

– Gracias a Raquel Pérez de León por la paciencia, asesoría en momentos de pánico y línea abierta 24 horas :O

– Gracias a Araiz Arriola y a Laura Jimenez. Gracias por por inspirarme tanto, por las porras, por los muchos consejos, me los llevé guardados en la cabeza y me sirvieron más de lo que se imaginan.

– Gracias a Nutrición Activa por las porras y consejos nutricionales.

– Gracias a José Manuel Tena por aceptar un ‘¿Me acompañas a correr 27 kilómetros?’… y luego convertirlos en muchas sonrisas. ❤

– Gracias a Plaza Maratones por hacer posible que tuviera un número en el maratón.

– Gracias a mis amigos Karina y Jorge que se rifaron y fueron hasta Berlín a echarme porras. Gracias por las cervezas, las crepas, las salchichas, los pasteles compartidos. – Oink – ¡Los quiero!

– Y gracias a usted estimado lector, que me mandó tantísimas porras y mensajes -aún sin conocerme-. Gracias por motivarme a seguir compartiendo. Gracias @Galindes @valevillag @jesus_tovar_ @JoseLechugaC @octarunner @MarcoAyuso @Conslameiras ‏@JakieCanavati @happycorredora @yoymimochila ‏@agetroi @nuria_sm ‏@FabLoya @aguilararturo @marthissan @ARAUJ0_05 @RebecaNavarro @NoemiBNDR @Ilianuchis ‏@fercampo @dianyduron @Giliux @markyto @netie79 @serch_rodu @Ironbarbie @Pavel_Lozano @luiszubietam @ViajeroPeligro @lfayala @Kidelias @correrporsalud @angelb77 …y si usted no está mencionado, pero me mandó un mensaje, ¡GRACIAS! De verdad lo valoro.

36 Respuestas a “Lo que vi mientras corría el maratón de Berlín.

  1. Wow!! Que increíble!! Se me pone la piel chinita al leerlo!! Que experiencia inolvidable y de verdad que contagias esas ganas de seguir corriendo y a gente como yo que no hemos corrido mas que por puro placer se nos antoje llegar a correr un maratón completo. Yo voy super lento, pero a mi paso y disfrutándolo. Me rompí la rodilla hace tiempo (ya te había escrito un correo hace unos meses para lo del curso de yoga, ja) y tengo que ir muy lento para precisamente no tener que dejar de correr pues es algo que me apasiona y quiero correr mas y mas. Ya tengo entrenador y espero el año que viene correr mi primer medio maratón, y créeme que si algún día se me baja el animo, recurriré a tu blog!! De verdad gracias por compartirlo, da tanto animo y ganas de seguir corriendo… Saluditos y muchas felicidades!!

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  2. Vero, qué maravilla!! Me motiva muchísimo! Estoy siguiendo tu plan para correr 10 km (en ese post te dejé mi historia), estoy en la 4a semana y estoy super feliz. Estoy corriendo por primera vez después de 5 años de no hacerlo, y cuando se me hace difícil siempre pienso “Voy por un maratón, esto es sólo el inicio”… Te felicito, gracias por dejarnos acompañarte en este viaje. Un abrazo.

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    • Paty, ¡qué padre que estás tan motivada y con la mirada en un maratón!
      Los primeros 10 kilómetros cuando regresas a correr son increíbles, verás que cuando llegues a la meta te darás cuenta que eres capaz de cualquier cosa. ¡Mantenme al tanto! De la semana 5 a la 10 se pone más divertido 😉 Un abrazote.

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  3. Verito q inspirador!!! Cómo siempre tus palabras transmiten tanta vida y creo q exactamente así como disfrutaste este maratón es como deberíamos vivir siempre. Conscientes de cada paso, cada sonido, cada sonrisa, con pensamiento positivo y teniendo certeza de que nada es permanente y por lo tanto hay q gozar cada instante. Una vez gracias xq tus palabras inspiran no sólo a querer correr sino a VIVIR! Lov u

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  4. Qué emoción Vero, felicidades! Me llevaste de regreso a todos esos sentimientos al vivir un maratón. Espero correr mi segundo el próximo año, así que mantenme en la lupa de cual tienes en mente! Te mando un abrazo y espero que todo vaya de maravilla. Salúdame a Ari 🙂

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  5. No necesité ver fotos para imaginar perfecto todo lo que nos platicaste de Berlín. Nuevamente felicidades por otro maratón a la lista. Abrazo 😀

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  6. Felicidades!!! Por tu maraton, por disfrutarlo de esa manera; gracias por compartirlo y tomo nota en SONREIR, intentaré hacerlo en mi debut maratonista el 8 de diciembre en mi tierra, Monterrey.
    Ah! Soy fan de tus fotos, me encantan. Nuevamente gracias por compartir tu experiencia!

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  7. 1.Wuauuuuu hasta me puse lagrimosa! Es q como tu dices entre runners nos entendemos y lo q narraste me transporto a todos los sentimientos he tenido en cada carrera y en especial mi primer maraton…2.no tienes q agradecer las porras uno lo hace porque somos runner-brothers y como q en automatico deseas q todos tengan kms felices y motivados y haber contribuido a brindarte una chispa de energia es muy motivante tambien!!

    Felicidades 173748 veces mas y ahora a por el 4to!!!!

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  8. Entrañable nota, ¡bien ahí! Me recordó dos apuntes:

    y también, claro, al Berlín. ¡Más saludos!

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  9. Vero!!! la espera valio la pena, me has llevado de la mano a lo largo de tu maraton como si fueramos paso a paso, y con la sonrisa mas grande que la cara no te basta. Me encantó el twist peliculezco de nada va bien; a hoy nada puede salir mal. Gracias por la mención, adoro correr y me ha dado muchas satisfacciones, pero me he dado cuenta que mi vocación es animar a la gente y disfrutar sus logros, es una felicidad “desinteresada”. Asi que feliz de lo bien que te fue. Gracias por compartir con nosotros todo lo que ves (observas) y oyes (escuchas) mientras corres (vives).

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  10. Hola
    Leo y releo esta publicacion. Super buena cronica. Gracias por compartirla. Ya pasaron mas de 30 dias. Y todavia no acabo de digerir esa gran experiencia que fue el correr mi primer maraton. Dicen que la primera vez no se olvida y en mi caso asi es. Por eso escogi este maraton. Algo que voy a recordar por mucho tiempo. Mi primer objetivo
    era terminarlo; terminarlo como se debe. Ya de tiempo sera el proximo año; por que si me quede picado y ya estoy fantaseando sobre el segundo.
    Yo si llevaba la camara. por que aunque #loqueveomientrascorro se queda grabado en el disco duro de mi cabeza, de repente hay cosas que quiero compartir y las imagenes ayudan mucho. Todavia mareo a mis amigos/familia con mis vivencias. Llegara un momento en que los harte pero mientras tanto….
    Si tienes tiempo, aqui te dejo mi cronica visual. ( de cuando corri el marathon de berlin 2013 ) https://vimeo.com/76870418
    Y felicidades por tu 3er marathon

    slds

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    • ¡Wow!

      Varios mensajes:

      1. ¡FELICIDADES! Qué increíble primer maratón hiciste, lo de menos es el tiempo, lo terminaste sonriendo ¡y con ganas de correr otro! (Esa es muy buena señal)

      2. Gracias por compartir tu video conmigo, se me puso la piel chinita, ¡está padrísimo! Qué padre que lo tienes de recuerdo… aunque no creo que se te olviden nunca esos primeros 42K

      3. ¿Cómo llegaste a mi blog? No sabes cuánto me emociona que me lean “desconocidos” y me compartan lo que ven mientras corren 🙂

      ¡A correeer!

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  11. Hola Verónica. Tu servidor no es aficionado a los maratones, vaya, ni siquiera a las caminatas, pero la manera en como describes tu aventura de correr el maratón, es increible. Se siente, se saborea, se deleita uno por el gusto que tienes al hacerlo. Que rica manera de platicarlo. Te felicito ¡ ¡

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  12. ¡Vaya! Al leerte en verdad que dan ganas de pararse del restirador (o de la silla frente al restirador, para describir con precisión) y echar a correr rumbo a uno mismo.

    Muchas gracias por la mención, en verdad lo aprecio; nunca antes me habían mencionado en público. Se siente muy lindo.

    Y me uno al coro de quienes te felicitan, de quienes te admiramos y de aquellos para quien eres una figura de respeto y entusiasmo.

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  13. Que increíble que tuviste esa oportunidad en una ciudad tan llena de arte urbano y cosas marvillosas!

    ¿Has probado correr en carreras tipo trail? También son muy divertidas y reconfortantes cuando llegas a la meta. Viene una muy fuerte que se llama Cross Challenge, son 4 carreras en diferentes ecosistemas de México a lo largo del año, la primera viene en Junio en Santa Ana Jilotzingo. Te dejo los datos para que le eches un ojo a ver si te late! Mucha suerte y felicidades!

    Saludos!

    http://www.crosschallenge.mx
    FB: Cross Challenge
    Twitter: Cross_Challenge

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  14. Pingback: QUÉ TENGO QUE HACER PARA CORRER EL MARATÓN DE BERLÍN | Araizcorre·

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