Lo que debes recordar de cada viaje que hagas

Yo le había dicho a usted, estimado lector, que este mes escribiría sobre mi experiencia viajando sola en la India. Se me está acabando el mes, y lo sigo teniendo pendiente. No sé por dónde empezar, hay demasiados recuerdos revueltos, muchos momentos borrosos… otros que brillan como si los hubiera vivido ayer.

Fue un viaje de 52 días, a ratos sola, a ratos acompañada. Algunos días estuve muy perdida, luego otros días, me encontraba. Aquí un poco de cómo comenzó:

¿Recordarías que hiciste los últimos 52 días? Trato de hacer el recuento y me arrepiento terriblemente de no haber llevado un diario. Tengo registro fotográfico de muchas cosas, pero de muchas otras muchas no y eso me hizo reconocer que lo que sí recuerdo, es lo más importante.

¿Qué recuerdas de tu último viaje? ¿Recuerdas qué sentiste cuando llegaste, a qué olía, qué música había de fondo? ¿Cuál fue la primera comida que hiciste? ¿Recordarías la cara de quien te ayudó a cargar tu maleta sin que le pidieras ayuda?

¿Sabes qué es lo que más deberías de recordar de cada viaje? Lo que no sale en las fotos. Debes recordar los sabores de la comida más rica y con quién la comiste, la plática de sobremesa, la persona que estaba en la mesa de enfrente y que probablemente no volverás a ver jamás en tu vida. Debes recordar lo que observaste mientras esperabas en una fila para entrar a un museo o lo que vendían en un mercado donde no compraste nada (¡compra algo la próxima vez!), lo que platicaste mientras esperabas a tu acompañante impuntual. Recuerda lo que ves cuando tienes que caminar más cuadras porque no sabes por dónde regresar. Recuerda perderte más.

También deberías de recordar el abrazo de quien se despidió de ti, y los primeros letreros que viste en el aeropuerto, esas letras que hacen evidente que ya llegaste a otra realidad. Deberías recordar las historias que te cuentan los taxistas, el instante que pones la cabeza en la almohada después de un día de viaje. Recordar cómo sonríe la gente, cómo te observa. Recuerda un platillo compartido, recuerda compartir más, probar más.

Recuerda los olores y el sonido del atardecer de cada lugar al que vayas. ¿Has puesto atención al sonido que acompaña un atardecer? Yo estoy segura que los colores en el cielo no serían tan espectaculares si los oídos no sintieran nada.

De cada viaje también debes recordar la amabilidad, los ángeles disfrazados de humanos, tu astucia para resolver un problema, tu momento de intuición para no perderte. La suerte que te salvó de algo grave que después fue evidente. Deberás recordar a la persona del mostrador que hizo trampa para que no tuvieras que pagar exceso de equipaje -obvio eso no me ha pasado varias veces, obvio no-.

Resulta que de mis días en la India no recuerdo muchas cosas, pero cierro los ojos y percibo el sabor exacto de la comida preparada por Marina, la mamá de la familia Punjabi que me recibió en su casa como si fuera una hija más. Recuerdo sus latitas con especias, sus lecciones para preparar dahl (lentejas en hindi). Recuerdo su cocina chiquitita color verde y el amor con el que ella prepara comida todo el día para su esposo y sus dos hijos, recuerdo el olor a mostaza, cúrcuma y comino.

Estuve con una familia en la India por unos días, y no quería irme más. Me fui y regresé corriendo, después de dos semanas de haber viajado sola, de enfermarme, de haberme internado en un ashram de yoga espantoso -por voluntad propia-, de haber comido acompañada de ratas y pensar ¿por qué me estoy haciendo esto a mí misma?… después de todo eso, regresé.

Recuerdo esa noche, donde un desconocido sorprendido de que yo viajara sola en un tren, con una gripa que me hacía ver agonizante, se ofreció a llevarme hasta “mi casa”. Recuerdo a las dos mujeres sentadas en el mismo vagón, confirmándome que tenía que irme con ese hombre, que era más seguro. Recuerdo el instante de pánico en que decidí hacerle caso a esas dos desconocidas, para irme con otro desconocido. Y llegué, el desconocido me llevó.

Esa noche, mi familia Punjabi me recibió con abrazos, medicina, una taza gigante de chocolate caliente con malvaviscos y un espacio en la cama que todos compartimos para ver Friends. No tengo una foto de ese instante, pero no la necesito, no podría tener mejor recuerdo de Nueva Delhi.

Cuéntame de tu último viaje, ¿de qué te acuerdas?

La mini clase que me dio Marina para preparar lentejas:

—- ¿Que cómo llegué con una familia en la India? — http://www.airbnb.com es lo mejor que le puede pasar a cualquier persona que viaje sola. Aquí el link a la propiedad de la familia Abrol, por si un día andas por esos rumbos: https://www.airbnb.mx/rooms/262439

15 Respuestas a “Lo que debes recordar de cada viaje que hagas

  1. Que hermoso. es el sueño de mi vida conocer india. Me faltan un poco de años más para largarme sola pero definitivamente no me voy a morir sin haberla conocido.

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  2. Qué lindo artículo Vero! Y qué linda la foto de tu blog… Hay tantas cosas de las que no tenemos fotos, pero que se quedan en nuestra memoria para siempre. No todo se puede documentar, pero llegado el momento te das cuenta que ya forman parte de ti y eso es lo que importa. Me encantó la movida de mano en las lentejas jajaja. Beso grande.

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  3. Antes de irme a Chicago, me dijiste…. -Huele, respira y vive Chicago, tu tarea es contártelo a tu vuelta- sin duda urge vernos, aún recueros cada segundo que no aparece en fotos. Gracias Verito por estar en mi vida y por recordarme que lo maravilloso de la vida es también lo más simple. Te quiero!

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